UN MAYU EN EL CIELO, UN AGUA EN LA TIERRA

Dentro del trabajo del colectivo Chasky, el concepto de “paisajes en extinción” resulta fundamental; allí está la idea de crear conciencia acerca de la relación entre el hombre indígena y su entorno.

En Mayu, la relación entre el hombre y el entorno, se da básicamente en la construcción del imaginario cósmico del hombre indígena, usando el petroglifo como soporte que plasma una carga significante para la comunidad. El petroglifo que anima esta investigación es el del “sapo u hombre sapo”, encontrado en el Cerro Tongorito, lugar mágico, considerado un templo al aire libre.

El petroglifo estaría plasmando una constelación cuyo sentido apuntaría a la idea de fertilidad, de abundancia producto de las lluvias. El sapito sería el portador de la lluvia, y por ello fue venerado; el temor a la sequía siempre ha existido en el norte chico. Y hoy vemos el desastre ya declarado, la sequía asolando los valles desde hace décadas.